El pasado 9 de julio de 2026, en Morelia, Michoacán, se dio a conocer un fenómeno hidrotermal en la comunidad de El Salitre, perteneciente al municipio de Ixtlán de los Hervores. Especialistas de la UNAM Campus Morelia y la UMSNH explicaron que las pozas de lodo observadas en la zona son manifestaciones naturales que evidencian la dinámica interna de la Tierra, recordándonos que este planeta se encuentra en constante cambio.
La atención de la comunidad se centró en los eventos ocurridos a fines de mayo de 2026. La mañana del 26 de mayo, los habitantes de El Salitre se percataban de la presencia de tres pozas que emitían lodo, agua caliente y vapor en el patio de una vivienda. Durante las siguientes horas, algunas de estas formaciones aumentaron de tamaño, se deformó el terreno y aparecieron nuevas manifestaciones tanto dentro como fuera del predio.
Las imágenes y videos difundidos en redes sociales mostraban claramente el surgimiento de lodo caliente y vapor, lo que generó inquietudes acerca de la posibilidad de que se estuviera formando un volcán. Sin embargo, tras la llegada de expertos de diversas instituciones, se realizaron evaluaciones técnicas que permitieron descartar la presencia de magma o señales de actividad volcánica, concluyéndose que lo observado era el resultado de la reactivación de un sistema hidrotermal preexistente.
Ixtlán de los Hervores es una región reconocida por sus manifestaciones geotérmicas, entre las que se incluyen manantiales termales, emisiones de vapor y géiseres, que han sido parte de su identidad durante más de un siglo. Los especialistas explicaron que estos procesos se deben al calentamiento del agua subterránea en contacto con las rocas, que asciende a través de fracturas y fallas geológicas, configurándose en fumarolas, manantiales o, en este caso, pozas de lodo.
Además, durante la inspección se registraron temperaturas de hasta 86 °C en algunos puntos, un indicio de la alta actividad del sistema hidrotermal local. Los mapas obtenidos mediante drones mostraron una clara relación entre las manifestaciones en la superficie y la presencia de fallas geológicas, las cuales facilitan el ascenso de agua caliente y gases desde la profundidad. Estos hallazgos subrayan la importancia de comprender la geología regional para interpretar correctamente fenónemos similares.
El monitoreo del sitio continúa a cargo de un equipo multidisciplinario, integrado por investigadores de renombradas instituciones como el Instituto de Geofísica de la UNAM, la Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia y el Centro Nacional de Prevención de Desastres, entre otros. Se tienen previstas labores de muestreo de agua, lodo y gases, con el objetivo de determinar la composición química de los fluidos y, de este modo, profundizar en el conocimiento del origen y comportamiento del fenómeno hidrotermal.
Este evento en El Salitre no constituye el nacimiento de un volcán, sino que ofrece una oportunidad única para el estudio en tiempo real de los procesos geológicos que continúan moldeando el paisaje de Michoacán. La investigación en curso no solo busca satisfacer la curiosidad científica, sino también contribuir a la reducción de riesgos y a la toma de decisiones informadas en la convivencia con los fenómenos naturales que se presentan en la región.
